La riada de 1411
A finales de la primavera de 1411, la riada fue tal que arrancó las hojas de la Puerta de Almedina, chapadas de hierro.
Documentado[1]Entre 714 y 1064, Coimbra fue ciudad de frontera y cambió cuatro veces de manos. La cerraba una muralla por el borde de la colina, con cinco puertas. Quedó una puerta en pie, y el nombre de lo que quedaba dentro: Almedina.
Quién tuvo Coimbra, de 714 a 1117. Cada tramo de la regla mide lo que duró.
La ciudad es tomada por los musulmanes de Abd al-Aziz, hijo de Musa. Las fuentes árabes la llaman Qulumbriya y poco más dicen de ella hasta 878.
Documentado[1]Hermenegildo Guterres toma Coimbra en tiempos de Alfonso III de Asturias. Los documentos pasan a llamarla Conimbria o Colimbria.
Documentado[1]El año anterior había quemado los arrabales. En 987 vuelve y entra en la ciudad tras un asedio de dos días: señal de que ya había muralla.
Documentado[1]El rey de León asedia la ciudad; el caíd, Rando, se pasa de noche al bando cristiano. Coimbra queda como cabeza de un condado gobernado por Sesnando, de Lamego hasta el mar.
Documentado[1]Alí ben Yusuf asedia Coimbra durante veinte días, con asaltos diarios. La ciudad no cae; doña Teresa está dentro.
Documentado[1]La Alta en planta, con el relieve medido. La cerca, las puertas y lo que había dentro, paso a paso, y lo que quedó en pie.
Al subir de la Baixa a la Alta se pasa, sin notarlo, por donde había una muralla. Quedan una puerta, algunas torres y pocos lienzos de piedra, casi todos en la parte trasera de las casas.
Quedó el nombre. Almedina viene del árabe al-madina, la ciudad, y en Coimbra era lo que quedaba dentro de los muros.
Sin los edificios queda el cerro, en curvas de nivel de cinco en cinco metros. La mancha más oscura es la ladera de más de 24 grados: rodea la cima por casi todos los lados.
Del Arco de Almedina, a 29 metros, al Largo de D. Dinis, donde estuvo el castillo, se suben 70 metros. El punto más alto dentro de la cerca está a 109.
La cerca corría por encima de las laderas más empinadas, donde el ataque era más difícil y la defensa más fácil. Encerraba más de veinte hectáreas.
No se sabe quién la levantó. Puede ser romana, de finales del s. III o principios del IV; hay quien la atribuye a los musulmanes, o a Almanzor. Lo cierto es que en 987 ya estaba allí.
Por el lado este, entre la Couraça dos Apóstolos y la Porta do Sol, el trazado aún está por aclarar. Ahí la línea va discontinua.
En el s. XII, el geógrafo Idrisi escribe que Coimbra está en un monte rodeado de buenas murallas, con tres puertas: serían la del Sol, la de Belcouce y la de Almedina.
Había una cuarta, la de Ibn Bodron, una poterna hacia la ladera del río, solo a pie; más tarde se llamó da Genicoca, y después da Traição. La quinta, la Porta Nova, la abrieron los canónigos de Santa Cruz, con licencia de Afonso Henriques.
En lo alto, la alcazaba: un cuadrado de unos 80 metros de lado, con torres redondas y la entrada al este, donde hoy está la Porta Férrea. Sesnando la habría convertido en su casa; después fue palacio de los reyes, y hoy es el Paço das Escolas.
Al este, el castillo, con la torre del homenaje de Afonso Henriques y la torre de Sancho I, de 1198. A media ladera, la Sé, la catedral; hasta ella subía, desde la puerta de Almedina, la rua das Tendas, hoy Quebra-Costas.
Fuera, la Baixa era el arrabal, que creció alrededor de las iglesias —S. Bartolomeu, S. Tiago, Santa Justa— y, a partir de 1131, del monasterio de Santa Cruz. En los primeros años del reino, Coimbra fue su capital.
Entre 1373 y 1383, el rey Fernando manda refortificar la ciudad. Del lado de la Baixa, por fuera de la muralla, corre ahora una segunda línea, más baja, con un foso delante: la barbacana.
El Arco de Almedina por el que hoy se entra es la puerta de esa barbacana. La puerta de la ciudad propiamente dicha es la torre, justo encima, también rehecha en ese tiempo: en 1395 aún la llamaban la torre nueva.
Sin guerra, la muralla dejó de servir. Se le adosaron casas, las torres se dieron a censo, los colegios de la Alta derribaron lienzos y torres; a los jesuitas, la licencia les llegó en 1547.
El castillo fue derribado casi entero en 1773, para un observatorio que nunca se hizo. El arco da Estrela cayó en 1778, y su piedra se vendió; el da Traição, en 1836. Lo poco que aún quedaba del castillo desapareció con las obras de la Ciudad Universitaria, en el s. XX.
En negro, lo que queda.
Viniendo de la Baixa, se pasa primero el arco de la barbacana y después la torre, que es la puerta de la ciudad. En planta y en corte, y las veces que se rehízo.
La primera puerta quizá estuviera en la prolongación de Quebra-Costas, que sigue el eje de la calle principal de la ciudad romana. Por debajo corría la cloaca, a la que en la Edad Media llamaban la sota.
Se tapia la puerta recta y se abre otra, de modo que se entre en la ciudad haciendo un codo, más difícil de forzar. Es el desvío que aún hoy se hace al pasar la torre.
El rey Fernando levanta la barbacana por fuera de la muralla, con un foso delante. En ella se abre el arco por el que hoy se entra, viniendo de la Rua Ferreira Borges. El final del foso y la esquina de una torre aparecieron en excavaciones allí al lado.
La torre se rehace y se eleva: paso alto, con bóveda apuntada, con matacanes para arrojar piedras, agua o aceite hirviendo sobre quien forzase la puerta. Se solía atribuir al rey Manuel; es más probable que sea del rey Fernando.
Ya sin guerra, la torre gana el balcón que todavía la corona. Abajo se celebran audiencias; arriba se reúne el concejo, y hay una capilla donde se dice misa antes de que entre el concejo.
A finales de la primavera de 1411, la riada fue tal que arrancó las hojas de la Puerta de Almedina, chapadas de hierro.
Documentado[1]Muerto Sancho II en Toledo, en 1248, el alcaide de Coimbra, Martim de Freitas, no entregó el castillo sin ir allí: abrió el ataúd, puso las llaves en la mano del rey, volvió a tomarlas y solo entonces se las dio al nuevo rey. Y se negó a seguir siendo alcaide.
Documentado[1]En 1549, los jesuitas taparon las almenas de la muralla en la Couraça dos Apóstolos: los vecinos tiraban la basura por encima de ellas al recinto del colegio. El barrio se quedó sin dónde echarla, la ladera pasó a ser del colegio, y hubo motín.
Documentado[1]En 1608, el concejo se queja de que el librero António Fernandes, que vivía junto a la torre, estaba abriendo galerías por debajo de ella para ampliar su casa. Mandó taparlas con piedra y cal.
Documentado[1]Del Arco de Almedina al Arco de Almedina, en el orden del camino: se sube por la Torre de Anto y la Couraça dos Apóstolos, se baja por la Couraça de Lisboa.
La puerta principal, y la única que sigue en pie. Pasado el arco de la barbacana, el paso gira a la derecha bajo la torre.
Donde aparecieron los restos de la Porta Nova, la de los canónigos de Santa Cruz.
La calle corre a lo largo de la muralla. Al fondo estaba la torre do Precónio, demolida en 1888; entre sus piedras apareció una inscripción romana a Constancio Cloro.
Un muro que aún se ve; no se sabe si es la muralla o la barbacana.
Aquí estaban la Porta do Sol y el castillo, donde hoy están la plaza y el Departamento de Matemáticas. Nada quedó en pie.
Del lado sur de la calle, la muralla aún corre en varios lienzos, bajando hacia la Estrela.
La torre de cinco caras de Sancho I, de 1211, está en el edificio del antiguo Governo Civil. Cerca estaba la Porta de Belcouce. Desde aquí se vuelve a Almedina por la Rua de Fernandes Tomás, cuyas casas del lado oeste se asientan sobre la muralla.
La Torre de Almedina se puede visitar.Dentro está el Núcleo da Cidade Muralhada, sobre la ciudad amurallada.
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